Frase del día

Como no puede ser de otro modo, el mundo de hoy sólo es posible en el socialismo.

Historia


Desde nuestros ancestros, el tabaco ha jugado importantes roles en las luchas de los trabajadores y del pueblo colombiano.

El impuesto creado por la corona española sobre el tabaco, fue el hecho que unió a los pobladores de la época para iniciar el proceso revolucionario de los comuneros contra el yugo español.

Los trabajadores tabacaleros desde finales del siglo XVIII, han desarrollado luchas importantes por buscar abolir las imposiciones imperialistas. Caso concreto fue el impuesto de Alcabala, con el cual se alcazaron importantes logros antiimperialistas.

En el siglo XIX, se trató de nacionalizar la comercialización del tabaco, pero las luchas como gremio no trascendieron. Luego, en el siglo XX, se inician las exportaciones de tabaco. Al finalizar la década de 1910, se consolida la industria del tabaco en Colombia. En 1919 se funda Coltabaco S.A., empresa que se convierte en la mayor productora y exportadora de tabaco, cigarros y cigarrillos de Colombia.

En 1938 los trabajadores de Coltabaco se organizaron en un sindicato en la factoría de Bogotá y presentaron el primer pliego de peticiones, el cual fue desconocido por la empresa. En 1939, ante la de negativa la empresa, el sindicato se lanzó a su primera huelga, saboteada por la fuerza pública, quienes entraron violentamente a la fábrica. Pero los huelguistas valerosamente se agarraron de las manos construyendo una cadena y con absoluta disposición de  echarle mano a la corriente eléctrica para electrocutarse. Esta primera huelga duró cinco días sin un sólo centavo para sostenerse. Aun así  se logró sacar gracias a la solidaridad de otras organizaciones sindicales. Ésta primera huelga produjo los siguientes frutos: El reconocimiento del sindicato, conquista de importantes prestaciones sociales y el pago de los dominicales.

Desde entonces las actividades de la organización sindical han tenido una doble cobertura; a nivel interno en la confrontación con los empresarios del tabaco, a nivel externo en todo lo que concerniente a los intereses generales de los trabajadores, en relación a la lucha contra el sistema capitalista y gobiernos entreguistas. Es por esto que el sindicato ha participado en las grandes jornadas y movilizaciones convocadas por el movimiento sindical y popular, así mismo ha contribuido a la unidad de los trabajadores colombianos.

En su trabajo de conquista y defensa de los derechos de los trabajadores el sindicato logró constituir las siguientes seccionales en las diferentes factorías de la empresa:

En 1945 la seccional de Barranquilla
En 1946 la seccional de Cali
En 1947 la seccional de Cartagena

En la década de 1950, por la violencia en Colombia, el sindicato casi se ve forzado a ingresar a la clandestinidad para lograr subsistir, aun así continúa creando seccionales.

En 1955 se crea la seccional de Pasto
En 1958 se crea la seccional de Bucaramanga. 
En 1959, luego de dos intentos fallidos en 1953 y 1956, se crea la seccional de Medellín. Igualmente se crea la seccional de Espinal.

En 1964 se crea la seccional de Capitanejo, especialmente con trabajadores Estacionales.
Para alcanzar las actuales garantías convencionales el sindicato no ha dudado en tomar decisiones trascendentales, como las huelgas de 1967 y 1968 con una duración de 43 y 68 días respectivamente.
Para la década de 1970 se vió la necesidad de la constitución de un sindicato de la industria del tabaco que defendiera los intereses de los trabajadores Estacionales, ya  que Coltabaco, en  ese entonces, negaba la posibilidad de que en una mesa de negociación, se discutieran asuntos que tuvieran que ver con los trabajadores de cosecha. Es así como en 1975 los trabajadores Estacionales en la ciudad de Capitanejo, liderados por Adelina Gómez y Javier Cifuentes, dieron el paso y crearon el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Tabaco en Colombia “SINTRAINTABACO”, el cual se mantuvo por espacio de 15 años en estado de pasividad, puesto que a los trabajadores Estacionales se les incorporó en un capítulo especial en la Convención Colectiva del sindicato de base, Sintracoltabaco.
El 1982 Javier Cifuentes fue secuestrado, torturado y vilmente asesinado por los servicios de inteligencia de la oligarquía. Su único crimen cometido fue levantar su grito, su puño, su protesta por tanta injusticia social, por lucha constante al lado de los trabajadores en búsqueda de hacer realidad los deseos de todo un pueblo, cuales son la paz y la justicia social, pero no esa paz de los cementerios, sino por esa paz y esa justicia donde se les respeten los derechos y se les garanticen a todas las personas el trabajo digno, la educación, la salud, la vivienda. Por eso Javier siempre estuvo pendiente y activo por la lucha de los derechos del hombre.

Los avances tecnológicos y la política de centralización de la producción, condujeron a una sistemática reducción de personal y cierre de factorías y plantas por parte de Coltabaco, es así como en 1969 cierra Pasto, en 1979 cierran las fábricas de Cartagena y Barranquilla, en 1989 cierra Bogotá, la fábrica de Cali es cerrada en 1992. En 1994 procedió a cerrar la planta de Espinal y en 1999 cierra la fábrica de Bucaramanga. Con estos cierres, la entonces Coltabaco dejó un número muy grande de familias sin la posibilidad de recibir un salario que les permitiera vivir dignamente.

En 1993 fueron licenciados 218 trabajadores, en especial aquellos más antiguos, enfermos y sindicalizados. Luego la compañía solicitó permiso al Ministerio de Trabajo para despedir colectivamente a dichos trabajadores. Ante semejante atropello la organización sindical inició un proceso de movilización y denuncia que culminó con “la visita permanente a las instalaciones al Ministerio de Trabajo”. Esta acción de hecho permitió reintegrar a 118 trabajadores de los 218 que se pretendía despedir Coltabaco.

En la década del 90 las negociaciones con Coltabaco fueron bastante complejas, puesto que pretendían desmontar algunas conquistas de los trabajadores en consideración al modelo neoliberal, específicamente con la apertura económica, política que estuvo acompañada de reformas laborales que quisieron ser incorporadas por parte de compañía colombiana de tabaco a la Convención Colectiva. El sindicato entonces se encontró con contrapliegos bastante agresivos, especialmente en lo que concerniente a la forma de contratación y a las tablas de indemnización. Pero los trabajadores nunca cedieron e inteligentemente se sirvieron de argumentos tales como la diversificación del portafolio de Coltabaco y el crecimiento de sus utilidades, logrando así llevar a feliz término  la Convención Colectiva.

La presencia del sindicato se extiende a hermanos tabacaleros de otras empresas. En 1990 ingresan a las Juntas Directivas compañeros de Protabaco de las ciudades de Bogotá y San Gil. Pese a la cruel arremetida de la patronal, hoy mantenemos presencia y coexistimos armónicamente con el sindicato de base de los trabajadores de Protabaco.

En 1995 los trabajadores tabacaleros ante la agresividad patronal, del gobierno y sintiendo la  necesidad de hacer presencia en toda la industria tabacalera, deciden reactivar el sindicato de industria, para lo cual se procedió a fusionar el sindicato de base (Sintracoltabaco) con el sindicato de industria (Sintraintabaco). Como resultado se consolida Sintraintabaco, como el sindicato de los trabajadores de la industria del tabaco en Colombia. Su objetivo fundamental en ese entonces y ahora, es consolidarse como el sindicato único de la industria del tabaco en el país.

En 1999, después de una dura resistencia por parte de la organización, se consiguió mantener para los trabajadores reubicados, mejoras en sus condiciones de traslado, en materia de mantenimiento de su antigüedad, salarios, nombramientos, garantías sociales y condiciones laborales.

En el 2001, el compañero Ciro Arias, Directivo Nacional de nuestra organización, fue asesinado en Capitanejo, Santander, a manos de los Paramilitares, según datos suministrados y confirmados por la justicia colombiana.

Posteriormente, como producto del neoliberalismo y la globalización impuestas en nuestro país, la multinacional Philip Morris, compró a Coltabaco en el 2005. La venta osciló en 342 millones de dólares. Con ello esta multinacional entró a participar en más de un 50% del mercado nacional de cigarrillos.
Luego, en el 2006 se negoció el primer Pliego de Peticiones con Philip Morris. En esta negociación  se evidenció un cambio, puesto que los trabajadores nos dimos cuenta que  esta compañía no maneja negociaciones convencionales con altos funcionarios, sino que se sirve de empleados medios para entablar conversaciones. Como lo había intentado Coltabaco, la multinacional en ese entonces,  pretendió imponer un contrapliego de nefastos alcances para nuestras conquistas. La unidad y movilización de los trabajadores impidió semejante osadía.

Finalizada la negociación del Pliego de Peticiones, Philip Morris inicia una serie de medidas en contra de los trabajadores tabacaleros, tanto del agro como de la industria. Es así como acabaron con más de un 70% de la planta de San Gil Santander. Posteriormente se terceriza el departamento de ventas;  por este hecho salieron de la compañía alrededor de 100 trabajadores. En ese mismo año, mediante un plan presionado de retiro, salieron a nivel nacional 300 trabajadores, quienes nunca fueron reemplazados.

En los años siguientes se empezó un proceso de reestructuración de la planta de producción. En el proceso productivo se implementaron células de trabajo, las cuales buscan desvincular al trabajador de las luchas del sindicato, crear dispersión y reducir mano de obra, con el objetivo de incrementar el trabajo polivalente. Sumado a lo anterior, la compañía a través de los despidos, intimidación laboral y arreglos, busca contrarrestar la lucha de los trabajadores y su ideología.

En el año 2008 Philip Morris, a través de sus políticas salvajes, despide sistemáticamente a muchos trabajadores. Las funciones que desempeñaban las personas despedidas fueron recargadas a  aquellos trabajadores que continuaron en la empresa, incentivando así el trabajo polivalente y consecuencia el incremento del desempleo en Colombia. También, en este mismo año, se negoció el segundo Pliego de Peticiones. En esta negociación la empresa pretendió arrebatar conquistas adquiridas por los trabajadores en arduas jornadas de lucha, pero gracias su  unidad y movilización se lograró derrotar sus  maquiavélicas pretensiones  y firmar una Convención Colectiva con mejores salarios y garantías en salud, vivienda y educación.

En el 2009 la Philip Morris emprendió la compra de Protabaco y con ello  acaparar el 98% de la producción de tabaco y el 90% del mercado nacional de cigarrillos. Pero en junio 2010 la Superintendencia de Industria y Comercio negó tal pretensión, sin embargo la empresa sigue intentándolo.

En el 2010 Sintraintabaco presentó a Philip Morris, el tercer Pliego de Peticiones, pero desde un principio fue sesgado por actitudes represivas de la multinacional. Afortunadamente los trabajadores tabacaleros cuentan con una organización sindical fuerte y dispuesta a defender sus derechos. Es así como Sintraintabaco, apesar de que la suma de desvinculados hasta esta fecha era de más de 500 trabajadores , logró, con la ayuda de sus afiliados, frenar la política de terror de la multinacional,  derrotar el lesivo contrapliego y negociarlo por vía directa. Con ello obtuvo importantes logros económicos, sociales y normativos para los trabajadores permanentes, estacionales y sus familias. Fue de este modo como la organización logró negociar el Pliego de Peticiones por vía directa, también alcanzó  incrementos por encima del IPC, la no revisión de la Convención Colectiva y el crecimiento cualitativo y cuantitativo de la organización sindical.

Y la lucha continua, por de la Defensa del Derecho al Trabajo en Condiciones Dignas y Justas para todos, por la Defensa de la Convención Colectiva, por la Defensa de Organización Sindical y por la Defensa de la Soberanía Nacional.